¡Adivina quién viene a cenar!




Puede que sean familiares o amigos muy queridos, hasta aquí todo normal. Tus invitados llegan hambrientos y algo cansados teniendo en cuenta... que acaban de salir del cementerio.

Sí, eso es, los muertos visitan tu casa y tú eres un gran anfitrión dispuesto a compartir con ellos una comida inolvidable. Hoy quiero hablaros de como se celebra y festeja este día en Bolivia el día 1 y 2 de Noviembre. Mucho antes de que los conquistadores llegaran a América los indígenas ya celebraban una vez al año la fiesta de los muertos para recordar y compartir un bonito día con las ajayus (las almas). En este mundo subterráneo las almas viven el ciclo de su vida al revés, ellas nacen viejas para morir joven y volver a vivir en el mundo de los vivos.

Los conquistadores españoles describían como se sacaban a los muertos de sus tumbas, los familiares vivos les vestían con la ropa más bonita que tenían, les servían un banquete, paseaban en el campo y bailaban con los cuerpos para luego devolverlos a sus tumbas con comida.

La iglesia católica condenó estos rituales, por lo cual fueron desapareciendo poco a poco.En los primeros días del Cristianismo se acostumbró a solemnizar el aniversario de las muertes de los mártires cristianos en el lugar del martirio, y esa parece ser la referencia cercana de dónde y porqué nace este culto. Fueron tantos los mártires que los días no alcanzaban para honrarlos a todos. El almanaque y sus días no alcanzaban. El Papa Gregorio III determinó que el 1 de noviembre sea la fecha de esta celebración, efecto y contra respuesta a una celebración pagana conocida como “Samhain” o Año Nuevo Celta, ahora llamado Noche de Brujas o Halloween que se festejaba la noche del 31 de octubre.

La iglesia católica condenó estos rituales, por lo cual fueron desapareciendo poco a poco.

En los tiempos actuales para representar este rito, un miembro de la familia se disfraza lo más parecido al difunto y viene a participar de la reunión familiar y en el festín que se le ha preparado. Pregunta a su familia como les fue ese año sin él, regala consejos a sus hijos y familiares.

La muerte no es ninguna ruptura, si no una etapa del ciclo de la vida, al contrario de la visión lineal de la vida en la religión cristiana.

Y es que en la tradición andina la muerte no existe, y es entendida como una transición porque para ellos la vida es eterna.

Las familias visitan las tumbas de sus seres queridos para darles el último adiós después de que, según la creencia, los difuntos los visitan al mediodía del 1 y permanecen con ellos hasta el día siguiente a la misma hora, cuando se marchan. Antes de la celebración, los cementerios son preparados para recibir a las almas. Se reparan y limpian los nichos de los familiares para el ritual del 2 de noviembre en que se despide a las almas. Cuando llegan al cementerio se arregla la tumba, se traslada la mesa, se reza y se despide al alma visitante.

Las mesas se montan en forma de escalera o niveles. Preferible en 3 niveles.

Es importante delimitar el espacio donde se recibirá y se tendrá el reencuentro, por eso se suele usar cuatro cañas largas de azúcar (con coronas y suspiros de colores) en cada una de las esquinas de la mesa. Las cañas de azúcar simbolizan bastones, se las colocan un poco dobladas para que los ajayus se apoyen y alivien el cansancio del largo retorno.



Las velas se pueden colocar en todos los niveles, simbolizan la presencia del difunto y son encendidas al medio día del primero de noviembre. También sirve para iluminar al difunto por el camino hacia la presencia de Dios.

Al pie de la mesa se colocan flores blancas y amarillas, retamas y cebollas en flor.


Las retamas, sirven para ahuyentar a los espíritus enemigos y combatir a las maldiciones o vibraciones negativas.

Las cebollas en flor o “tuquru”, sirven para que el difunto lleve agua para su viaje.



Los suspiros y los dulces deben estar presentes en la mesa que se prepara para los niños.

Estas golosinas hacen referencia a los gustos de los infantes durante su estadía en “este” mundo.

En la parte superior se sitúan los panes especiales que se hicieron para el difunto, las tantawawas, las escaleras, los caballos, las cruces y los bizcochuelos. También la foto del ser querido, los crucifijos, rosarios y las imágenes de Cristo.

Las tantawawuas son el último elemento, una reminiscencia de un rito de la época incaica, donde se dice regalaban niños sacrificados a las divinidades del mundo sobrenatural, más conocido hoy en día como “mundo de los muertos”!Y para que la estancia del finado sea lo más agradable posible no suelen faltar ni la coca ni los cigarrillos.

En fin, teniendo en cuenta que la flor de retama amarilla ahuyenta los malos espíritus, y que los invitados llegan a mesa puesta, los bolivianos consiguen que los muertos deambulen contentos en su hogar...como Pedro por su casa.

Si tenéis algunos minutos más no dejéis de visitar esta página:


http://nightingaleandco.es/la-fiesta-de-todos-los-santos-en-bolivia-cuando-los-muertos-regresan-para-compartir-con-los-vivos

nos ayuda a comprender mejor el sentido más profundo de esta celebración. La conexión que el boliviano, especialmente en las zonas rurales establece entre el hombre y la Naturaleza. Toda una lección de Ecología y Espiritualidad. La enfermera Ana María Medina narra su experiencia en el día de la fiesta de todos los santos en Bolivia: ".. Mi experiencia, celebrando Todos los Santos en Bolivia, me hizo ir más allá del tabú. Aprendí como la vida debe vivirse intensamente en relación con la muerte. Después de todo, no sabemos que encontraremos después de la muerte, pero lo que sí es seguro, es que hay una vida entera antes de ella..."


Los tiempos cambian y algunos hacen un "mix" no muy afortunado entre tradición y modernidad, aunque imaginación desde luego no falta como podéis observar en esta foto:


Yo me quedo con otras mesas más tradicionales como estas que os muestro: