RETAZOS Y PRETEXTOS

                                  EL GATO DE CRISTAL

 

En mi caja de costura aún conservo unas tijeras muy antiguas y un gatito de cristal. Tiene el rabo y las orejas rotas aunque después de tantos años es normal. Se lo regalé a mi madre y ella lo guardó en su costurero entre hilos de colores, alfileres y botones.

Qué curioso que mamá lo guardara tanto tiempo en su costurero. Yo me sentía muy orgullosa, fue un regalo muy especial.

Un triángulo amoroso, mi madre, el gato y yo. Un amor correspondido...

17936021315300434.webp

             UNA CÁMARA OCULTA

Me giro, miro, descubro la cámara. Me enfoca. No me sorprende, lo espero. Llegó el momento de dar testimonio ante el mundo de mi incipiente descubrimiento.

La habitación está en penumbra. Mi vestido de piqué blanco desnuda mis brazos desde el hombro hasta la mano. Mi brazo es moreno y blando. Estoy cómoda sentada en el suelo sobre una alfombra granate y verde. Frente a mí, tendido entre mis piernas abiertas hay un enorme conejito de trapo tan grande como yo. Investigo y rebusco bajo su vestido de cuadros rosas y blancos. Averiguo su secreto. Es evidente y mis dudas se disipan de inmediato.

Imagen Cuento cámara oculta (2).jpg

CHANZA Y SEMBLANZA


Entornada la mirada,

la melena bien rizada,

tengo perilla de chivo

y el bigote retorcido

¿adivinas ya quien soy?

tengo una pluma de ave

y un tintero de metal,

un pergamino muy fino

y unas lentes de cristal...

EL MIRADOR DE LA CONCEPCIÓN

 

Todavía era de noche cuando Mauro salió de la cocina. Cruzó el umbral de la puerta y anduvo unos pasos, le gustaba pisar la tierra húmeda y sentir el relente de la madrugada subiendo por sus pies descalzos. Se sentó en la poyeta y encendió un cigarro, lo fumó deprisa, se levantó apremiado por las faenas del día, después, dando un rodeo a la casa, se acercó hasta el corral, la cancela estaba entreabierta, la empujó lentamente...

mirador de la asomada o Concepción.JPG

                          NAILS
Las campanillas de la puerta tintinean anunciando mi llegada. El gato Maneki-Neko me invita a pasar con un saludo de su brazo articulado. Una joven oriental dulcemente me indica un asiento,  me ofrece una carta de colores, miro mis uñas y pienso !si yo fuera capaz, si yo pudiese! ya no cubriría  mis uñas con este rojo diabólico que tanto me favorece... pintaría mis uñas con ríos y con fuentes, con sonatas y rapsodias, con violines y trompetas, pero...

unas-rojas.webp